
El Yoga es uno de los seis sistemas filosóficos de la India que se conocen como Darshana, palabra que deriva de la raíz sánscrita drs, que se traduce como "ver". Darshana significa "vista", "mirar", "punto de vista", o más aún, "cierta forma de ver" o percibir. Yoga significa reunir, unir, integrar. Pero, ¿quién mira? ¿Quién percibe? ¿La mente? ¿Qué se une? La práctica de yoga empieza a aclarar estos interrogantes...
¿Qué es yoga?
Yoga es un estado en donde la mente profunda aparece porque las actividades de la mente más superficial se silencian. Es un estado mental que tenemos que entrenar para que se exprese, es la primera de las mentes profundas que puede guiarnos hacia Purusha.
Yoga no es un camino intelectual. Esa percepción no se refiere a la mente superficial, sino que aparece cuando, accediendo a una mente más interior, tenemos capacidad de sostener el foco y acceder a la experiencia de la conciencia Purusha: la esencia de cada ser, el testigo de la propia naturaleza.
El proceso comienza en lo burdo alcanzando lo sutil, para luego volverse burdo y ser nuevamente sutilizado... Si se aprendió, se reinicia en cada práctica, y entonces el punto de inicio ya no será el mismo. Uno es testigo de la propia naturaleza que se va revelando. Las nubes se corren, la percepción empieza lentamente a modificarse.
¿Es fácil? Nada de lo que sea encontrarse a uno mismo deja de tener dificultades, pero vale la pena. Se los aseguro.
El yoga ofrece varias y precisas herramientas para mejorar nuestra capacidad de discriminación, para conocer y percibir mejor. Entre ellas están los Yamas, actitudes o principios éticos. El primero es Ahimsa, no violencia. Entre sus definiciones dice: aprender a reconocer y respetar el propio ritmo desde un lugar verdadero y compasivo. Primero tengo que comenzar en mí. Aceptar el mensaje, no ofrecer resistencia, es la tarea. Hay huellas que tal vez ya no se puedan borrar, pero sí se podrán hacer nuevas.
Es la práctica de yoga la que me va develando el camino a través de la experiencia y del desapego que dará lugar a la entrega. Si bien estos son ejes en el camino, también me irá mostrando cómo estoy recorriendo ese camino en lo cotidiano. Puedo ser vegetariano, practicar todas las clases de yoga que pueda, asistir a cursos con los mejores maestros, prestar servicio de ayuda al prójimo, pero si estoy controlador, posesivo, rígido, apático o con miedo, seguramente no estoy transitando el camino del yoga.
Existe un recorrido que el profesor primero transitó y conoce. Esa experiencia de alguna manera es compartida con el alumno, brindando distintas herramientas para remover obstáculos o bloqueos, para que el prana circule hacia un lugar de expansión y claridad. Hay alguien que enseña y alguien que quiere aprender.
Yoga no se aprende mirando, leyendo o contando la experiencia. El yoga solo puede ser experimentado.
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"Como los pétalos de la flor de loto se abren a la luz del sol, así la conciencia se deja invadir por la luz fulgente del Yo superior y por el resplandor de la cualidad pura"